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Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco

The Nonoalco Tlatelolco Collective Housing Complex, located in the northern part of Mexico City, is one of Mexico’s most notable urban developments of the 20th Century. Designed by architect Mario Pani, the complex was inaugurated in 1964 by the President Adolfo López Mateos. The ensemble is harmoniously integrated into the pre-Columbian Tlatelolco archaeological zone. The design was a result of Pani’s meticulous study of Le Corbusier “superblock” housing which respond to the necessities of the modern life: a built urban space which contains city services, resources, entertainment, education, public squares, gardens, etc allowing inhabitants to carry out all their daily activities. Typically, the superblock is based on a 90-degree scheme, contained by avenues and traffic patterns that frame this housing settlements. Tlatelolco Complex was one of the pioneer developments that experimented with this new administration model of service provision.

The grounds where the complex was to be built were originally occupied by the city’s shantytown and were host to makeshift homes, informal commerce and illicit services. The idea of regulating the area for prosperity and development was the ideal excuse to carry out this large urban project. Despite the positive marketing surrounding the redevelopment of this area, the Tlatelolco Complex project involved the displacement of citizens living in extreme poverty and received vehement criticism from the Mexican public who accused it of social cleansing.

The Complex, a set of horizontal and vertical housing units built with the typical materials of modern architecture that included reinforced concrete, glass and steel, was divided into three sections surrounded by three main avenues: Av. Insurgentes, Eje Central and Paseo de la Reforma. Tlatelolco was intended to be the harbinger of future cities—a living organism and an administrator of activities that would control all services in order to provide its inhabitants with the adequate infrastructure to fulfill their needs. In addition to living space, it would furnish communities with primary and middle schools, shops, social clubs, a medical center, nurseries, a cinema and a nearby subway station.

When the construction was completed, Mario Pani sent a series of photographs taken by Guillermo Zamora through the Compañía Mexicana de Aerofoto e Imágenes (Mexican Company of Aerofoto and Images) to the French magazine “L'architecture d'aujourd'hui”, with the aim of publishing the project. The editor respectfully declined arguing that “the magazine did not publish photographs of models, only built projects”; an anecdote which speaks of the incredible manufacture of the construction, scale, aesthetic and planning for projects of this scale. In total there were 25 different apartment typologies, as well as diverse services for their users.

In 1985, the year’s most infamous earthquake collapsed a substantial section of the housing development, turning the media’s attention to Pani as the responsible party and revealing the enormous difficulty that these large housing units have, not only in design terms but also in their complex administration.

Currently, life in Tlatelolco flows naturally and services continue to operate—some have modified their use and others have expanded them. The public plazas, gardens and playgrounds retain their spirit of service. Even though the tragic events of 1968 and 1985 (the Tlatelolco student massacre and the catastrophic earthquake) remain present in the collective memory of the inhabitants, modern-day Tlatelolco stands as a vibrant and thriving community.

El Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco, ubicado al norte de la Ciudad de México, es uno de los desarrollos urbanos más destacables del siglo XX en México, diseñado por el arquitecto Mario Pani e inaugurado en 1964 por el presidente Adolfo López Mateos. El conjunto se integra de forma armónica a la zona arqueológica precolombina de Tlatelolco, y el diseño fue resultado del estudio meticuloso que hizo Pani de los superbloques de viviendas de Le Corbusier, que responden a las necesidades de la vida moderna: un espacio urbano construido que contiene servicios públicos, recursos, entretenimiento, educación, plazas públicas, jardines, etc., lo que permite a los habitantes llevar a cabo todas sus actividades cotidianas. Por lo general, el superbloque se da en un esquema de 90 grados, cercado por avenidas y patrones de tránsito que enmarcan este conjunto habitacional. Tlatelolco fue uno de los desarrollos pioneros en experimentar estos nuevos modelos de administración de servicios y bienestar.

Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco, fotografía Guillermo Zamora
Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco, fotografía Guillermo Zamora

Los terrenos donde se construyó el complejo formaban parte de los “tugurios” de la ciudad, es decir, terrenos con algunas casas irregulares. Esto fue el pretexto ideal para llevar a cabo este gran ejercicio urbano y arquitectónico, que fue criticado desde una perspectiva social por involucrar un tipo de desplazamiento de personas en situación de pobreza extrema.

El conjunto, una serie de unidades habitacionales horizontales y verticales construidas con los materiales típicos de la arquitectura moderna—concreto reforzado, vidrio y acero—se dividió en tres secciones, contenidas por límites físicos y rodeadas por tres avenidas principales: Insurgentes, Eje Central y Paseo de la Reforma. Tlatelolco estaba destinado a ser un verdadero pionero: un organismo viviente, un articulador de actividades y, en particular, incluiría todos los servicios posibles para proporcionar a sus habitantes una infraestructura para sus propias necesidades. Además del espacio habitacional, incluiría centros de educación básica y media, tiendas, clubes sociales, un centro médico, guarderías, un cine y una estación de metro cercana.

Cuando el complejo se terminó, Mario Pani envió una serie de fotografías que tomó Guillermo Zamora mediante la Compañía Mexicana de Aerofoto e Imágenes a la revista francesa L'architecture d'aujourd'hui, con el propósito de que el proyecto apareciera en la publicación. El editor declinó respetuosamente con el argumento de que “la revista no publicaba fotografías de maquetas, sólo de proyectos construidos”; es una anécdota que habla de la increíble manufactura de la construcción del conjunto, una estética de escala postal y una planeación rítmica, proporcional y de vanguardia para proyectos de esta escala. En total, había 25 tipologías de departamentos diferentes, así como diversos servicios para sus usuarios.

Desafortunadamente, el terremoto de 1985 derrumbó una sección importante del desarrollo habitacional, lo que llevó a los medios a señalar a Pani como la parte responsable y reveló la enorme dificultad que tienen estas grandes unidades habitacionales, no sólo en términos de diseño, sino también en su administración compleja.

En la actualidad, la vida en el conjunto fluye de manera natural y los servicios siguen funcionando; algunos han modificado su uso y otros los han expandido. Las plazas públicas, los jardines y las áreas de juegos conservan su espíritu de servicio. A pesar de que los eventos trágicos de 1968 y 1985 (la matanza de estudiantes de Tlatelolco y el terremoto catastrófico) siguen presentes en la memoria colectiva de los habitantes, el Tlatelolco moderno se presenta como una utopía viviente y tangible.

Project name Tlatelolco Collective Housing Complex
Periodo 1964
Colaborador Mario Pani
Ubicación Eje 2 Norte, Manuel González, avenida Ricardo Flores Magón, Avenida de los Insurgentes y Paseo de la Reforma