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Acerca

El lago de Texcoco

As is commonly known of Mexico City’s history, a large portion of it used to be a large lake within the Valley of Mexico. The last settlers around it were the Mexica people who, after a long pilgrimage, ended their journey on an islet on the west side of the Lake of Texcoco that was revealed to them by an eagle believed to be the god Huitzilopochtli. From that moment on, thanks to the chinampa’s agricultural system, the Mexica people managed to meet the nutritive demands of their growing population and artificially expand the islet in a very short time (INAH, 2015).

The Lake of Texcoco was part of a hydrological system composed of the lakes of Zumpango, Xaltocan, Texcoco, Xochimilco and Chalco, all located in the southwest of the Valley of Mexico. This system of interconnected bodies of waters played an important role in the development and prosperity of pre-Columbian civilizations, where diverse indigenous groups cohabited a highly urbanized area. After the Spanish conquest, a geographical and political rearrangement took place where the population’s growth, joined by a need to increase liveable space, led to big hydraulic industrial works that promoted the desiccation of the lakes. This dissipation of water bodies in the Valley was mostly due to poor planning and a lack of adaptability to successful hydraulic techniques applied back in Europe (INAH, 2015). Despite all the industrial efforts made in this matter, many floods have been historically recorded because of the watershed’s far reach. In the Nineteenth Century the Great Sewage Canal works began to solve the overflow of the Lake Texcoco and were finished in 1900, when president Porfirio Diaz inaugurated them. Since then, the Canal has expanded several times. Political centralism and the development of a higher income in urban areas attracted millions to the city (Perló, 1999).

The historical site of the Lake witnessed several phases of cultural development, from the beginnings of Mesoamerican culture, to the consolidation of the Aztec empire, the Spanish conquest and, finally, modern Mexico city. Every one of these eras had intense urbanization agendas that had promulgated the continuous spread of the city’s density. This pattern of urban growth transformed the dynamics of the ecosystem by fragmenting the City’s urban fabric and complicated the social connections established between its communities. The original makeup of the settlements in relation to the lakes has now been obfuscated by the industrialization and land development of Mexico City.

Today, a metropolitan area of more than 20 million people is facing a critical water shortage due to the huge increase in the population’s demand as well as to the excessive extraction from the ground water aquifers, which has in turn contributed to the sinking of some parts of the city, particularly in the downtown area (Kalach, 1998).

Projects like the “Proyecto Lago de Texcoco, rescate hidrológico” started in 1965 by engineers Nabor Carrillo and Gerardo Cruickshank, aimed to restore the water reserves in the hopes of avoiding both the further overexploitation of the current resources and the progressive sinking of the City’s foundation (Kalach, 1998). In 1971, a special commission implemented this plan’s proposal and established a federal restriction of 10 thousand hectares to the recovery of the zone where an artificial lake was built (Kalach, 1998). This proposal was the first environmental recovery plan of its time to work as a both a humanitarian initiative and a nature conservation plan as it strove to halt the deforestation that triggered the dust clouds carrying pollutants throughout the city (Kalach, 1998).

Inspired by the “rescate hidrológico” project, a group interdisciplinary professionals including architects Teodoro González de León, Alberto Kalach, Gustavo Lipkau and Juan Cordero have attempted to restore the integration of lakes into the cityscape. Their project aims to improve the planning practices of settlements in the Valley, contributing to the supply and healthy exploitation of the metropolitan area water system and to the creation of better public spaces to foster a better quality of air and a better quality of life (Kalach, 1998). Recently, the Private Sector Center for Studies on Sustainable Development stated that in 2020 the water demand for consumption, which has been higher than the rate of replenishment, will be of 3,181 cubic meters per second. Despite this projection, the availability of the water in Mexico City, which is the lowest in the whole country, is approximately of 183 cubic meters per occupant (El Economista, 2013).

In a modern day remembrance of the city’s past, many of Mexico City’s streets, avenues, and neighborhoods are named after the original indigenous places that coexisted with the Texcoco lake system. However, the magnitude of the project to revive this relationship between the urban and natural environment is, from a technical point of view, complicated. The project proposal as it stands would comprise the construction of large artificial lakes to increase the storage of water and reduce its exposure to evaporation, the complete reforestation of areas that prevent strong winds, the refilling of aquifers, and the restoration of contaminated land (Kalch, 1988). Nevertheless, the significance of the lake and the effects of its desiccation on Mexico City can be observed in today’s built environment as many logistical and environmental struggles continue to generate complications for city planners.

Parece casi imposible imaginar que una gran parte de lo que hoy en día conocemos como la Ciudad de México fue, en el momento de la llegada de la conquista española, un espejo de agua grande. Los últimos colones alrededor del lago fueron los Mexicas quienes, después de un largo peregrinaje, terminaron su viaje en un islote al oeste del Lago de Texcoco revelado por su Dios Huitzilopochtli encarnado en un águila. Desde ese momento, gracias al sistema agrícola de las chinampas, lograron incrementar su población y, como consecuencia, ese islote comenzó a expandirse artificialmente en muy poco tiempo (INAH, 2015).

El Lago de Texcoco fue parte del sistema hidrológico conformado por los lagos de Zumpango, Xaltocan, Texcoco, Xochimilco y Chalco, ubicados en el sudoeste del Valle de México. Este sistema de cuerpos de agua interconectados tenía importancia inestimable en el desarrollo y la prosperidad de las civilizaciones precolombinas, en donde diversos grupos indígenas cohabitaron en una zona altamente urbanizada, con una población en crecimiento. Después de la conquista española, se produjo una reorganización geográfica y política: el crecimiento poblacional con los recién llegados, unidos por la necesidad de un espacio habitable, llevó a grandes obras hidráulicas que promovieron la desecación de los lagos. Las contradicciones que han sufrido a lo largo de los siglos se encuentran en la poca elevación de las montañas en el norte de la cuenca y la existencia del paso a nivel en muchas de ellas pero, en general, debido a la planificación ineficiente y la falta de adaptabilidad de técnicas hidráulicas exitosas aplicadas en Europa (INAH, 2015). A pesar de todos los esfuerzos industriales hechos en esta materia, se han registrado históricamente muchas inundaciones porque, aunque el territorio logró ser sólido, la cuenca ha sido un receptáculo de agua de las áreas aledañas desde que se puede registrar en el tiempo.

El Lago de Texcoco fue testigo de los eventos históricos del desarrollo cultural, desde los inicios de la cultura mesoamericana a la consolidación del imperio Azteca, a la conquista española y finalmente, a la moderna Ciudad de México. Cada administración ha tenido sus proyectos de urbanización, que han conducido a una expansión continua de la tierra hacia todos sus extremos posibles, desde el norte hasta el sur, desde el este hasta el oeste hasta inundar el territorio con asfalto y cemento. El crecimiento urbano transformó la dinámica en el ecosistema al romper sus conexiones y al final, afectar a la ciudad y sus habitantes. Hoy en día, es difícil para el imaginario colectivo representar las referencias geográficas que nos puedan referir a un pasado en la época lacustre.

El lago se encuentra en un lugar crítico debido a su desaparición. Además, lo que quedaba en ríos, ahora altamente contaminado, fue intubado y canalizado hacia el desagüe profundo. En el siglo XIX, las obras del Gran Canal de Desagüe comenzaron para evitar el desbordamiento del Lago de Texcoco y se terminaron hasta 1900, cuando el Presidente Porfirio Díaz lo inaguró. Desde entonces, el Canal se ha ampliado varias veces. El centralismo político y el desarrollo de un ingreso mayor en las áreas urbanas atrajeron a millones de personas a la ciudad (Perló, 1999).

Hoy, más de 20 millones de habitantes de la metrópoli, con su área metropolitana, enfrenta un momento crítico: La Ciudad de México ha lidiado tanto con luchas y prácticas emergentes en la búsqueda de un desarrollo sostenible y el área de Texcoco, sin duda, ha jugado un papel considerable en este proceso. La escasez de agua en algunas regiones debido al enorme incremento de la demanda de la población, llevó a la extracción del agua subterránea, que a su vez contribuyó al hundimiento de lagunas partes de la ciudad, en particular, la zona centro (Kalach, 1998).

Los proyectos como “Proyecto Lago de Texcoco, rescate hidrológico” empezaron en 1965 por los ingenieros Nabor Carrillo y Gerardo Cruickshank, destinados para el almacenamiento de agua con el propósito de restaurar el cuerpo de agua subterránea para evitar la sobreexplotación del recurso y el hundimiento progresivo, así como la restauración de la biósfera (Kalach, 1998). En 1971, una comisión especial implementó este plan al establecer una restricción federal a 10 mil hectáreas para recuperar la zona donde se construyó un lago artificial (Kalach, 1998). Este proyecto fue el primer modelo de recuperación ambiental, que funcionó no solo como refugio para la fauna local, sino que debido al esfuerzo de reducir la contaminación de la ciudad causada por nubes de polvo que llevan contaminantes, desencadenados por la deforestación del Valle Kalach, 1998).

Inspirado por este proyecto, un grupo de arquitectos -Teodoro González de León, Alberto Kalach, Gustavo Lipkau y Juan Cordero- junto con urbanistas, ingenieros, filósofos, políticos y biólogos mexicanos se unieron al espíritu de regresar a una vida lacustre, a una ciudad lacustre. Este proyecto pretende realizar una mejor planificación de los asentamientos humanos en el Valle, por medio de la contribución al suministro y a una explotación saludable del sistema hidráulico metropolitano para la creación de mejores espacios públicos, que como consecuencia brindan una mejor calidad del aire que respiramos y, en general, una mejor calidad de vida (Kalach, 1998).

Sin embargo, una vida lacustre no garantiza la disponibilidad de agua potable y uno de los principales problemas de la sostenibilidad de la ciudad es la escasez de agua. Recientemente, el Centro del Sector privado de Estudios para el Desarrollo Sustentable declaró que en el 2020 la demanda de agua para el consumo, que se desperdicia más de lo que se regresa al ciclo del agua, será de 3,181 metros cúbicos por segundo, mientras que la disponibilidad en la Ciudad de México es la más baja en todo el país, aproximadamente 183 metros cúbicos por ocupante (El Economista, 2013).

La idea de traer de vuelta a la vida una ciudad con agua aún sigue siendo una utopía colectiva insertada por nuestros antepasados. Como un recordatorio diario, en muchas calles, avenidas y colonias perduran los nombres indígenas originales. Pero la magnitud del proyecto donde, desde un punto de vista técnico, abarca la construcción de lagos artificiales profundos para que el almacenamiento pudiera ser mayor y menos expuesto a la evaporación, la reforestación total de áreas que evitan los fuertes vientos, la recarga de acuíferos y la restauración de la tierra, entre otras, parece bastante ambicioso (Kalch, 1988). Solo de esta manera la ciudad podría todavía explotar el agua de manera sustentable. Aún así, la ciudad puede y ha generado alternativas que seguramente preparan el camino hacia un horizonte esperanzador.

Project name Texcoco Lake
Periodo Pre-Hispanic, Colonial and Contemporary Eras
Colaborador N/A
Ubicación Valley of Mexico