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Taller de Gráfica Popular en la Ciudad de México: metamorfosis figurada

El Taller de Gráfica Popular (TGP), comenzó en 1937 en el Centro Histórico de la Ciudad de México fue fundado por algunos de los miembros de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) cuando este desapareció. Con Leopoldo Méndez como líder, los primeros miembros del grupo fueron Pablo O´Higgins, Luis Arenal, Raúl Anguiano y Ángel Bracho; más adelante se unieron Alfredo Zalce, Xavier Guerrero, José Chávez Morado y Fernando Castro, la lista seguiría creciendo durante varias décadas.1 El taller contó con la participación de artistas de diferentes disciplinas que se interesaron en la creación de una identidad mexicana, entre sus miembros se encontraban artistas plásticos, pero también diseñadores y arquitectos, todos con un gran compromiso social. El objetivo era producir una forma de comunicarse con un público más amplio a través de la creación de diseño gráfico, utilizando técnicas artesanales y con planteamientos de hechura a mano, -lo cual cambió al paso del tiempo desde el siglo XIX pero que se practica actualmente-, consiguieron diseñar trabajos accesibles para la población entera utilizando realismo, dramatismo y fortaleciendo el expresionismo, así como apoyándose en la caricatura, como herramientas de mediación con el público masivo.2 El trabajo del TGP se centra en la historia mexicana y en los acontecimientos del día a día en el país, con un amplio panorama desde el centro del país, debido a que se trata de una ubicación estratégica con los medios de comunicación necesarios lo que les permitió mantenerse informados sobre los sucesos en el país de manera fluida, en este contexto decidieron conectar el arte gráfico con la problemática mexicana. Sus investigaciones sobre conflictos políticos y sociales cuentan con una base dinámica que no solo permitió un acercamiento a los temas de índole nacional, sino también a asuntos internacionales, por ejemplo las luchas por libertades en otras latitudes, todas esas reflexiones se plasmaron con diferentes técnicas: litografía, linóleo, aguafuerte, etc3

La Ciudad de México fue un eje geográfico clave para el trabajo realizado por los miembros del TGP, en la ciudad formaban parte de misiones culturales, campañas de alfabetización, propaganda social, estudios urbanos, etc, medios que en su momento no solo apoyaron para crear un retrato del rostro socio-político de la ciudad, sino que también aportó innumerables imágenes de la vida y las tradiciones de sus habitantes urbanos y rurales. Finalmente la capital fue el lugar en lo que se produjo en estos proyectos se difundió más ampliamente. El trabajo del grupo fue importante en la conformación de las redes de programas sociales, por ejemplo, a mediados de la década de los cuarenta se generaron colaboraciones entre instituciones públicas y los miembros del colectivo, arquitectos y diseñadores gráficos, todos participaron activamente en temas sobre construcción de escuelas y la difusión de programas educativos; se conformaron exposiciones y publicaciones que convocaban el apoyo popular mexicano y fortalecían la educación en la cual la incursión y capacidades editoriales del TGP eran relevantes.4

Desde la década de 1930 la Ciudad de México se ha convertido en una ciudad con un impulso internacional, un espacio cosmopolita, como José Emilio Pacheco la describió.5 El TGP vio esto como una señal positiva, la transformación de la ciudad como un punto de convergencia para los artistas estadounidenses y europeos, quienes huían de problemas y persecuciones políticas generadas por la guerra.6 Debido a esto el trabajo se podría desarrollar en un ambiente universal, y los pensamientos generados en otros lugares llenos de producción, por ejemplo, ideas Bauhaus con Hannes Meyer, Léna Bergner, Josef y Anni Albers, quien en diferentes momentos fueron miembros de la escuela alemana y que colaboraron de diferentes formas con el TGP. El taller fue un punto de encuentro para artistas invitados en la ciudad, atraídos por la atmósfera de innovación y evolución del arte mexicano, con la contribución creativa el colectivo se volvió un paradigma de los gráficos, la transformación de modelos y procesos - fue un espacio físico e intelectual donde se podía formar parte del diseño de la identidad mexicana y de la vanguardia de combate artístico global, en cuyas trincheras el uso de estructuras espaciales y tipografías sencillas tenía gran relevancia; con el uso de diferentes técnicas en sus trabajos, sus miembros configuraban la identidad de lo mexicano y lo insertaban en un contexto internacional.

En 1942 se fundó la casa editorial La Estampa Mexicana, con la cual el TGP construyó puentes entre la Ciudad de México y otras ciudades importantes, entre las cuales Chicago sobresalió por su ferviente interés en los grabados.7 El director de dicha Editorial, Hannes Meyer, fue director de Bauhaus en Dessau, y sus trabajos incluyeron la colaboración de miembros de diversas nacionalidades. Al parecer, la diplomacia cultural dio el visto bueno a este tipo de convergencia de fuerzas, sobre todo la dirigida desde Chicago, en la medida que la producción gráfica en la Ciudad de México se transformó y tomó un carácter transfronterizo.8 La ubicación geográfica de la capital le permitió conocer y utilizar culturas originales y sus productos artesanales; sin embargo, también permitió la innovación a través de dichos vínculos a nivel internacional; después de la segunda guerra mundial se dieron dos líneas temáticas de producción, el primero consistió en temáticas pro-comunismo, antifascistas y manifestaciones sociales, y el segunda seguía una tendencia hacia temas de la vida cotidiana y las tradiciones mexicanas. Los principios objetivos del liderazgo de La Estampa Mexicana incluyeron la estabilización de las finanzas del TGP y su proyección internacional, con exposiciones y publicaciones explícita o implícitamente dirigidas hacia sus propuestas sociales y afiliaciones políticas.9

Varios miembros del colectivo lograron capturar perspectivas del paisaje rural y urbano con gran vitalidad, así como rituales y costumbres dentro y fuera de la ciudad, destacando las culturas Otomí y Huichol. Los proyectos de producción editorial y actividades se hicieron visibles en diferentes facetas y temas de la gráfica mexicana, el TGP y sus esfuerzos antifascistas, pero también revelaron un México con riqueza cultural, explorado por sus ciudadanos y visitantes. Dichas actividades desempeñaron un papel importante durante la segunda guerra mundial y el periodo de posguerra, formando parte de las relaciones y conexiones entre los Estados Unidos y México. En este contexto el Art Institute of Chicago llevó a cabo tres exposiciones sobre gráfica mexicana durante la década de los 40: la primera se centró en José Guadalupe Posada (1944), posicionándolo como un precursor del trabajo del colectivo y contribuyendo a la construcción de la historia de los gráficos, la segunda exposición sobre Leopoldo Méndez (1945), y la tercera exploró el trabajo realizado por el TGP (1946), de esta manera se realizó una especie de calidoscopio de imágenes de México al público interesado en los Estados Unidos.10

La importancia de los vínculos generados por este grupo interdisciplinario entre la Ciudad de México y espacios nacionales e internacionales fue gracias no solo a la labor diplomática y política, sino también a la representación de lugares y contextos socio-culturales por la vía estática la cual intentó llevarse al público de manera más ágil y dinámica, donde había una ventana para temas de curiosidad popular: educación, tradiciones, trabajo y vida cotidiana. Mientras que el famoso trabajo plástico de los muralistas, abanderados del arte público, persista en las paredes de los edificios, antes de ellos lo más sencillo era usar un cartel, debido a que el acceso al interior de los edificios gubernamentales no era moneda corriente. El trabajo de los grabadores (ya fueran artistas, arquitectos o diseñadores) contribuyó a la innovación a través de nuevas formas de comunicación con el arte, , creación artística dinámica que aún en nuestros días forman parte del diseño y arte en la Ciudad de México, las cuales conviven con otras redes creativas en el país en constante diálogo, permitiendo un estado de evolución permanente. El trabajo del TGP continuó incluso después de la muerte de Leopoldo Méndez en 1969, hasta finales de los 70; específicamente, después de 1968 las artes gráficas adquirieron papel preponderante en las prácticas artísticas de la Ciudad de México, como Raquel Tibol menciona, sigue siendo un arte visual que trasciende fronteras y se ubica en terrenos híbridos.11

  1. Deborah Caplow, Leopoldo Méndez: El Arte Revolucionario y la Imprenta Mexicana, (Texas: University of Texas Press, 2007), 123.
  2. Cfr. Raquel Tibol, Gráficas y neográficas en México, (México: Secretaría de Cultura del Distrito Federal, 1987).
  3. Caplow, Leopoldo Méndez: El Arte Revolucionario y la Imprenta Mexicana, 125.
  4. Un ejemplo de la actividad del TGP en el ámbito educativo fue Ángel Bracho, quien estuvo à cargo de la orientación de los docentes de dibujo en la educación básica. Hannes Meyer, TGP México, (México: La Estampa Mexicana, 1949),58.
  5. José Emilio Pacheco, “Nota preliminar”, en La vida en México en el período presidencial de Manuel Ávila Camacho, (México: Memorias Mexicanas, 1994), 14.
  6. Cfr. Alicia Azuela, Arte y poder: renacimiento artístico y revolución social: México, 1910-1945, (Zamora: El Colegio de Michoacán; México: Fondo de Cultura Económica, 2005).
  7. Cfr. Helga Prignitz, Werkstatt für grafische Volkskunst: Plakate und Flugblätter zu Arbeiterbewegung und Gewerkschaften in Mexiko 1937-1986 (Berlin: Ibero-Amerikanisches Institut-Preussischer Kulturbesitz, 2002).
  8. Diane Miliotes, Lo que Podría Venir: El Taller de Gráfica Popular, (Chicago: The Art Institute of Chicago, 2014), 14.
  9. Caplow, Leopoldo Méndez: El Arte Revolucionario y la Imprenta Mexicana, 176-177.
  10. Diane Miliotes explora las tres producciones en el catálogo de la exhibición titulada “Lo que podría venir: El Taller de Gráfica Popular” realizada en 2014, en los que las obras del TGP se muestran en la colección del Art Institute of Chicago.
  11. Tibol, Gráfícas y neográficas en México, 249.