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Acerca

Espacio Escultórico, UNAM

Located in a barren landscape of Mexico City, the Sculptural Space (1977-79) is probably one of the best known works of Land Art in Latin-America. Federico Silva, Mathias Goeritz, Helen Escobedo, Manuel Felguérez, Hersúa and Sebastián conceived this public intervention within the UNAM’s campus over an large rocky area that, at the time, was considered unsuitable for construction. Provoking a dialogue between the Pre-Columbian “Plastic Integration” tradition and Modern techniques of minimalist design, the space was made out of three main materials: red tezontle for the circular path, the volcanic rock that already occupied the space, and 64 large isosceles triangles made of concrete. Though the lay-out of the sculpture is reminiscent of the greek amphitheater, its main inspiration can be traced to Olmec architecture. The Sculptural Space develops a dialogue between ancient Mesoamerican cosmologies and modernist design, resulting in a syncretic vision of the past and future of Mexico. The famed Mexican artist Rufino Tamayo uses a similar theme in the sculpture he designed for the Sculptural Space’s main entrance.


While the monumentality of this piece follows the same theme of sublimity and ‘grandeur’ that many of the City’s art pieces employ, it nevertheless subtracts itself from conventional narratives of an idealized indigenous past or of the nationalist post-revolutionary sentiment that was dominant during the first half of the 20th century. As an extension of this artistic installation, an intricate path with six colorful, abstract, sculptures made of metal and concrete was designed and built by these very same artists. Both interventions generate an thematic and clever articulation of artificial and natural geometries all through the Centro Cultural Universitario. The Snakes of Pedregal and the Rabbit Eight by Silva, Bird Two by Hersúa, the Dynamic Coatl by Escobedo, ‘Corona del Pedregal’ by Mathias Goeritz, and finally the constructivist Variant of Kepler’s Key by Felguérez, all together constitute the so called ‘Paseo de las Esculturas’ (the Sculpture Promenade). Despite their high level of abstraction, the titles and styles of these individual sculptures suggest a rigorous collective work and a playful and intimate relationship between the landscape and its visitors.

Situado en lo que parece ser un paisaje semidesértico intacto de la Ciudad de México, el Espacio Escultórico (1977-79) es probablemente una de las obras más conocidas de Land Art en Latinoamérica. Federico Silva, Mathias Goeritz, Helen Escobedo, Manuel Felguérez, Hersúa y Sebastián concibieron esta intervención pública en el campus de la universidad (UNAM) sobre una inmensa área rocosa que, al mismo tiempo, fue considerada inadecuada para construir. Al provocar un diálogo entre la tradición plástica precolombina y las técnicas modernas, se construyó con tres materiales principales: tezontle rojo para el camino circular; roca volcánica en el centro (120 metros de diámetro); y 64 largos triángulos isósceles hechos de cemento. Aunque la estructura principal, en forma de anfiteatro, mantiene una semejanza formal con la arquitectura olmeca, su simbolismo constituye un diálogo moderno con las cosmologías mesoamericanas antiguas, que da como resultado una visión sincrética del pasado y futuro del México contemporáneo, como lo expresa la escultura de Rufino Tamayo que le da la bienvenida al visitante en la entrada principal, una visión de gran influencia para la cultura visual y el desarrollo del del diseño hoy en día.

Si bien la monumentalidad de la pieza simula el carácter sublime de muchas otras intervenciones artísticas públicas en la ciudad, es notable la manera en la que este conjunto se sustrae de las narrativas y figuras convencionales asociadas con un pasado indígena idealizado o una moralidad nacionalista posrevolucionaria, dominante durante la primera mitad del siglo XX. Como una extensión de este gesto artístico, los mismos artistas diseñaron y construyeron un camino intrincado con seis esculturas abstractas y coloridas hechas de metal y cemento. Ambas intervenciones generaron una articulación ambigua e inteligente de geometrías artificiales y naturales por todo Centro Cultural Universitario. Las serpientes del Pedregal y Ocho conejo de Silva, Ave dos de Hersúa, el Coatl dinámico de Escobedo, Corona del Pedregal de Mathias Goeritz y finalmente la constructivista Variante de la llave de Kepler de Felguérez constituyen el llamado Paseo de las Esculturas. A pesar de su alto nivel de abstracción, los títulos y estilos de estas esculturas individuales sugieren un trabajo colectivo riguroso y una relación íntima y juguetona que cada artista desarrolló con su excepcional paisaje urbano.

Project name Sculpture Space UNAM
Periodo 1978, 1979
Colaborador Mathias Goeritz, Federico Silva, Helen Escobedo, Manuel Felguérez and Hersúa & Sebastián
Ubicación Centro Cultural Universitario, Mario de La Cueva, Coyoacán, Universitaria, 04510 Ciudad de México, CDMX