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Acerca

Museo Experimental El Eco

La obra de Mathias Goeritz influyó en la transformación estética que tuvo lugar en México cuando las iconografías de vanguardia y la propaganda de inspiración socialista poco a poco dejaron de ser promovidas como un imaginario oficial de un Estado-nación y se desarrollaron para llegar a ser medios altamente diversos de representación de los procesos mexicanos más recientes y complejos de modernización durante los años 50, en especial mediante nociones de espacio relacionadas con la subjetividad. En 1953, Goeritz produjo su primera obra arquitectónica en la Ciudad de México: el Museo Experimental El Eco, que pronto se convirtió en un manifiesto de lo que llamaba “arquitectura emocional”. Para llevar a cabo este experimento arquitectónico-escultórico, recibió consejos de los arquitectos Luis Barragán y Ruth Rivera Marín, dos de las figuras más prominentes de la historia de la arquitectura moderna en México. Este edificio refleja claramente el enfoque expresionista y existencialista de Goeritz en el espacio público y privado, así como su interés por atmósferas y experiencias inmersivas a través de la connivencia dramática de densidades, profundidades, ángulos, colores, texturas y otros elementos plásticos.

En sus orígenes, este museo se previó como plataforma para el desarrollo de procesos de creación libres de paradigmas estatales, así como ritmos de mercado y discursos. Su diseño y construcción son testimonios claros del importante papel que jugó la improvisación en la concepción de este edificio: su diseño al inicio se derivó de un pictograma de un museo imaginario que dibujó Goeritz y, en cuanto a su construcción, se hizo a partir de bocetos rudimentarios que permitieron una especulación lúdica de las alturas, profundidades y anchuras del lugar. Conectando la intención escultórica tras este edificio, Goeritz también diseñó muebles como parte del espacio. Una de estas piezas es la famosa Silla el Eco, cuyo diseño en un principio se atribuyó a Goeritz y Daniel Mont; no obstante, de acuerdo con numerosos documentos, puede que haya habido muchas versiones y más de una réplica anónima de dicha silla que, como objeto de historia incierta, se ha convertido en un ejemplo de la interacción común, límites difusos y malentendidos fértiles entre el arte y el diseño.

Pabellón Eco 2010 por Frida Escobedo. Fotografía: Museo Experimental el Eco
Pabellón Eco 2010 por Frida Escobedo. Fotografía: Museo Experimental el Eco

En contra del espíritu de los movimientos funcionalistas que seguían dominando en varias prácticas e instituciones en ese momento, este museo se anticipó al intenso diálogo entre la arquitectura y el arte durante la segunda mitad del siglo XX, así como a la relevancia de estos debates para el diseño del espacio público. En retrospectiva, podría decirse que este museo constituye un puente de tensión y resonancia entre los mecanismos modernistas y contemporáneos de abstracción e integración plástica. Continuando con el legado de Daniel Mont y Mathias Goeritz, el museo sigue albergando un sinnúmero de grupos vinculados con expresiones culturales diversas. En 2006, el Eco se volvió parte de la red de museos de la UNAM; desde entonces, funciona como plataforma autónoma que ofrece un apoyo sin fondo a la experimentación, libertad y contingencia a las disciplinas relacionadas.

Project name Experimental Musem El Eco
Periodo 1953
Colaborador Universidad Nacional Autónoma de México, Mathias Goeritz and Daniel Mont
Ubicación James Sullivan 43, San Rafael, 06470 Cuauhtémoc, CDMX